Archivos para Diciembre 2007

21
Dic
07

Y llegó la navidad.

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Mientras trato de convencerme a mi mismo que lo que escribo tiene mayor valor que los kbs que dicho mensaje ocupa en un servidor remoto, en tierras ígnotas, manejado por un informático originario del tercer mundo… o no… les contaré que me parece la Navidad.

Cosas de la globalización, los blogs en que consignar nuestro sentimentalismo ya sea súblime o pueril abundan, y añadiría que llegada la navidad… se desbordan!!!

Sucumbo yo también y destilo mis gotitas de ironia y sarcasmo jocundo con ocasión del natalicio de Jesús.  Es una época que lo aguanta todo, los mayores tratan de llevar sus mejores galas,  perfumarse con los mejores efluvios,  aparecer jóvenes y resplandecientes ante el fausto acontecimiento. Los niños intuyen la avalancha de regalos para calmar las malas conciencias de los padres que no pudieron dedicarles tiempo y para que anden entretenidos en diversiones fútiles, más allá de aprovechar el contacto directo y sin cortapisas que dan las vacaciones de fin de año. Medio zalameros, medio chantajistas, sabén o intuyen que del mundo feerico del orondo señor barbudo que entra por las chimeneas sin hacerse ni una manchita o del de los tres reyes que persiguieron a la estrella pero siguieron en camello en lugar de Mercedes, les va a llegar el óbolo simplemente por ser niños o el carbón (no se dice si antracita, lignito, hulla o turba) con que tiznarse la cara.

 ¿Puede haber época más falsa e irreal del año que esta?  Incluso el verano con sus amores fou, ligones playeros y niñas enseñando chicha (esten buenas o no) se me antoja más soportable. Mis queridos drugos vayan ustedes, vayan a un centro comercial de esos, si se atreven, Carreful, Mercabrona o similar, traten de permanecer impertérritos ante los villancicos puestos a todo volumen en la megafonía sin solución de continuidad… Al lado de eso la musica de Merzbow, Mika Vainio, Whithouse, Nurse with Wound o Vagina Dentata les sonará a cantata de Bach.

En la tele no paran de echar feelgood movies y las tropecientas variaciones sobre los problemas del muy estajanovista Santa Claus en repartir los regalos.

 Pero no todo es tan malo, se recibe la caja de navidad, se hacen fiestas de empresa en que lo raro es no hacer el ridículo,  se bebe como si fuera el fin del mundo y se deja la Visa echando humo.

Bien es sabido que odio el cava, espumoso generador de estruendosos eructos. Siempre me da la impresión de que me estoy bebiendo un trago de champú. En lugar de eso se podría brindar con un buen whisky de malta que seguro que nos sienta mejor y se paladea más intensamente. Sin embargo podría ser sidra, mistela u otros licores como los abominables chupitos de schnaps o pêche como se le ha dado en llamar, que hacen parecer bueno hasta al mismísimo cava, pero en fin…

No dejeis que el consumismo navideño os impidar regalar lo más valioso en este mundo contingente … vuestro tiempo para los seres a los que quereis.

12
Dic
07

Los abogados ¿somos raros?

No es que seamos particularmente raros, pero siendo el Derecho la última ratio, la ultima solución cuando las partes no consiguen autocomponerse y resolver sus diferencias, es normal que le cojamos cierta prevención al género humano en general, porque casi siempre vemos problemas, litigios, enconadas disputas. Es deformación profesional. 

Los clientes cuando acuden a ti suelen hacerlo con el agua al cuello y  el tiempo a punto de cumplirse, eso nos obliga a que si les cogemos el caso tener que hacer verdaderas machadas para salvar el tema. No tenemos apenas tiempo para “perder”, que según mi experiencia, suele ser el más precioso.

Y da igual como lo hagas, raramente te estarán agradecidos. Ya me gustaría a mi que fueran la mitad de respetuosos con nosotros que con la profesión médica. A  casi nadie se le ocurre culpar al médico sobre su propia enfermedad, ni cuestionar el precio del tratamiento si es el adecuado. Sin embargo en nuestro oficio o delicado arte (como diría Dylan Thomas) es moneda común. 

Así las cosas viendo la inmundicia de la sociedad en el penal, las intestinas luchas que se entablan en los divorcios o temas de herencia, los abusos de los patronos respecto del trabajador que puede ser fácilmente reemplazado y la ligereza con que se niega el pan y la sal al profesional, para luego gastarselo en ropa, farras o coches caros, es hasta comprensible que nos volvamos aprensivos y reticentes a abrirnos a posibles amistades, parejas y clientes. 

Pero no es que semos raros, es que el mundo está loco y nos lleva cada día más a la locura individual y  colectiva, (vide el ensayo de Richard Sennet “La corrosión del carácter”, edit: anagrama):. En ese estado de cosas lo único que se puede hacer es romper la dinámica y no temer ser excéntricos,  poquito a poquito, pasito a pasito. 

No deja de ser irónicamente contradictorio que en estos tiempos en que uno puede tener acceso a toneladas de información sobre cualquier tema via internet (si se sabe usar) sea cuando el público vive más idiotizado y embrutecido por los gobiernos, las grandes corporaciones y los mass media (que pertenecen a los dos anteriores). ¿Cuando antes hubo tantos programas sobre música ligera, sobre deportes (que ya ocupan la mitad del telediario), tanta carne expuesta, como ahora? Pan y circo, Sociedad del Espectáculo y deyección colectiva.

Siempre nos quedará Montaigne, Erasmo y Cicerón, pero está por ver si los crios de ahora serán capaces de descubrirlos y no confundirlos con jugadores de algún equipo del Calcio o personajes de algún videojuego.