Viendo como la crisis se hace perenne hacer mucho dispendio por estas vacaciones me parece un poco obsceno.
Me basta con la dolce far niente , buenos alimentos, alguna temporada de Dexter (este año la tercera) y una provisión de libros clásicos, (este año las noctes atticae y la impagable historia de Wilhelm Nestle Griechische Geistesgeschichte von Homer bis Lukian in ihrer Entfaltung vom mythischen zum rationalen Denken dargestellt).
Algun dia he de hacer un post sobre libros preciosos, imprescindibles que por desgracia están desapareciendo en favor de las bagatelas de coelho y demás filfa, inencontrables salvo en la universidad o por encargo. Eso si es la Nada de la Historia Interminable.

Nunca he sentido la necesidad de hacer miles de kilómetros para sentirme de vacaciones. Dentro de lo que es la sociedad de consumo, también consumimos tiempo libre o vacaciones. Esto lo explica muy bien Guy Debord en “La Sociedad del Espectáculo”. No sólo es que la dinámica del capitalismo maneja nuestra contribución a la producción, sino que hay una producción de ocio que también se rige por el mismo sistema. ¿Que pack tienes, cuantos dias te vas, como de lejos, etc?
De hecho muchas veces también son vacaciones-mercancia, se sale porque hay que salir, se va a donde hay que ir, se gasta lo que uno tiene que gastar no sea que uno se aventure por donde no conviene y vuelva rebotado al currele. Los dos hallazgos que han hecho imperecedero el sistema capitalista son el crédito y las vacacaciones.
Os habeis dado cuenta que después de disfrutarlas, luego casi tan placentero es el contarlas… si fueramos más imaginativos haríamos como los decadentistas viajar sin salir de casa (ese Des Esseintes), pero bueno hay que consignar y documentar concienzudamente nuestra aventura, porque ¿de que sirve si nadie lo sabe?, entonces sólo te servirira a ti.

Mucho me temo que viajar ya no se viaja, todos ya somos turistas, porque según oí una vez, la diferencia entre el viajero y el turista es que el viajero cuando inicia su camino no sabe por donde ni cuando volverá. Asi que por mor del trabajo nuevamente hemos caido en unos viajes con caducidad, lo que significa que la experiencia sea o no completa, se termina o la terminamos. No damos pábulo a digerir lo que visitamos y mucho menos a comprender a los nativos, ¿aunque ya quedan de esos? ¿Hay algún sitio del mundo al que no llegue la coca-cola?
Como diria el buen poeta romano fastidiado por la cacatúa:
O seclum insipiens et inficetum!
0 Respuestas a “vivere parvo”